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martes, 23 de enero de 2018

Tes de resistencia

¿Cuánto aguantan los anclajes que nos soportan? Test de anclajes de escalada


A modo de ejemplo ilustrativo, reproducimos en este breve artículo algunos de los ensayos destructivos realizados por Asac Formación en los que forzaron hasta la rotura diversos anclajes de escalada, desde espits a microburiles o cordinos, con interesantes conclusiones.


Desde tensores, parabolts, espits, buriles, cadenas, maillones, argollas, clavijas, cintajos... en las paredes nos encontramos con una gran variedad de anclajes fijos, cada uno con sus particularidades y resistencias. Aunque no tengamos intención de convertirnos en equipadores, conocer los distintos tipos de seguros, sus resistencias y calidades es fundamental para cualquier escalador, pues evidentemente no es lo mismo volar de un químico recién instalado en el granito que de un buril de métrica 6 en una vía de caliza...


Ensayos destructivos:

A modo de experimento, y equipados con maquinaria de tracción mecánica y equipos de medición, el equipo de Asac ha realizado un centenar de pruebas en diferentes soportes de hormigón y tipos de rocas. A modo de curiosidad os dejamos algunos valores obtenidos y las muestras de los ensayos de los mismos:

Espit de (M8x30, taco de 12mm), recién instalado y correctamente expansionado. Resistencia felxotracción: 14,26kN (Superficie: hormigón, resistencia a compresión: 310Kg/cm2)


Parabolt Hilti HSA-R (M10x83, inoxidable A4), recién instalado. Resistencia: 25,5 kN. En la imagen se pueden apreciar los esfuerzos de flexotracción producidos durante su extracción. (Superficie: hormigón, resistencia a compresión: 310Kg/cm2)


Maillón sin marca de 6 mm, galvanizado y de acero dulce (bajo contenido en carbono), recuperado de la reunión de la vía “Duro de Pelar” 7b, San Bartolo (Cádiz), con 15 años de uso. Resistencia: 10,34kN.


Anillo de cinta plana de 26mm (Nylon), de la casa Beal, confeccionado mediante nudo de cinta plano. Estaba completamente nuevo (sin utilizar), si bien había estado expuesto al sol y las inclemencias del tiempo durante un año. Resistencia 9,81kN (El fabricante marca en su ficha técnica, una resistencia en este tipo de anillos de 19kN).


Microburil/chincheta M8x15 con chapa recuperable. Resistencia flexotracción: 5,2 kN. (superficie: hormigón, resistencia a compresión: 310Kg/cm2)


Mosquetón Faders, modelo Free (de Duraluminio), resistencia marcada por el fabricante 22kN, resistencia real después de 16 años de uso 24,32 kN.


Anillo de cordino Beal de 7mm (Nylon), confeccionado mediante un nudo triple pescador. Estuvo expuesto a las inclemencias del tiempo en la pared del Chamizo (Villanueva del Rosario, Málaga), durante cuatro años. Carga de rotura: 7,02 kN. Deslizamiento del nudo: 25 mm. El fabricante en este tipo de anillos marca una resistencia de 16,8kN.


Espit M8x30, taco de 10mm, recién instalado. Resistencia felxotracción: 9,74kN. En la imagen podemos apreciar como no ha sido completamente expansionado (superficie: roca caliza, resistencia a compresión: 430Kg/cm2).


HKD de Hilti, M10x25, taco de 12mm, anclaje de expansión por cono interno. Resistencia felxotracción:7,89kN (superficie: roca caliza, resistencia a compresión: 430Kg/cm2).


Parabolt sin marca M8x75, bricomatado y de acero al carbono, recién instalado y esfuerzo de flexotración con chapa recuperable. Resistencia: 7,01kN.


Argolla de descuelgue casera de 10 mm, con soldadura mediocre, justo en la zona de trabajo de la cuerda: 7,94 kN.


Cable de acero de 7mm, montado con dos perrillos (uno de ellos mal instalado), con entre 15 y 20 años de uso, formaba parte junto con la argolla anterior de un descuelgue de una de las vías clásicas del Cerro del Hierro “No te salgas de la arista turista" 6a+. Resistencia máxima alcanzada, sin llegar a la rotura: 40,21 kN.


 

Indicar que la resistencia a compresión aportada de los diferentes soportes y tipos de roca en lo que fueron instalados los anclajes, fueron tomadas por los autores mediante esclerómetro. Algunos de los ensayos fueron realizados sobre una superficie del hormigón con, según los autores de los ensayos “una resistencia media muy parecida a la resistencia que obtuvimos el día anterior en la cantera del Peñón de los enamorados, una caliza media. El resto de pruebas fue realizado en la cantera de Antequera, sobre una caliza de calidad extraordinaria, como se puede comprobar en los valores obtenidos”.

En el caso de los dispositivos de anclajes mecánicos representados en la imagen, deberemos recordar que habían sido recientemente instalados, por tanto ni el anclaje, ni la superficie han sufrido ningún tipo de estrés, ni han acumulado el desgaste producido por las continuas caídas en escalada. Aun así muy pocos de ellos serian capaces de pasar los requisitos de seguridad, recogidos en la EN 959 Anclajes para roca. ( 15kN Tracción, 25kN Cizalladura).

Pero por otro lado sabemos que las fuerzas máxima requeridas en estos anclajes son muy inferiores a los requisitos normativos.  Estudios realizados por la Comisión Técnica de la EAAM, atestiguan que los esfuerzos trasmitidos al punto de reunión durante un descenso, difícilmente superaran los 4kN y Chris Harmstrong, encargado de la gestión de calidad de Black Diamond, el cual ha estudiado durante ocho años la rotura de diferentes anclajes y la  fuerza máxima ejercida sobre ellos durante las diferentes caídas en escalada, cree que en raras ocasiones se generan fuerzas superiores a 10kN.

Conclusiones

Estos experimentos en ningún caso pueden arrojar conclusiones generales sobre la resistencia de los anclajes, pues son solo una muestra muy específica del comportamiento de algunos seguros sobre un tipo de superficie concreta. Como indicábamos al principio, saber qué seguro trabaja mejor para cada tipo de roca o valorar su desgaste son conocimientos no exclusivos para los equipadores y de vital importancia para nuestra seguridad en escalada.

domingo, 21 de enero de 2018

PHTLS

A simple vista, ambos libros parecen lo mismo. De hecho, en su gran mayoría, son el mismo libro. La única diferencia es que el libro verde tiene unos capítulos adicionales. Pero existen unas diferencias trascendentales entre la versión regular y la versión táctica.


Quien no conoce su historia está condenada a repetirla.

El ejército indentificó una lista de problemas en el contenido y la metodología de enseñanza. Cuando se mejoraron esas deficiencias, las estadísticas de sobrevivencia de pacientes severamente heridos mejoró significativamente. El resultado ha sido que hoy día tenemos las mejores estadísticas de sobrevivencia dentro de situaciones de combate en la historia reciente (desde WWII en adelante).

Muchos de los problemas que el ejército encontró son también aplicables al entorno civil y urbano. En adición, muchas de las soluciones que el ejército implementó son igualmente aplicables en las operaciones cotidianas. No me refiero a la respuesta a incidentes de tirador activo en áreas urbanas… me refiero a las operaciones rutinarias prehospitalarias e intrahospitalarias.

Sería un error ignorar estas lecciones aprendidas simplemente porque son del “ejército” y “no me aplican a mi”. Quien no conoce su historia está condenado a repetirla.

El problema

En situaciones de combate, el cuidado médico puede ocurrir bajo circunstancias extremas tales como fuego cruzado, poca iluminación, múltiples víctimas y poco equipo. En adición, en algunas ocasiones la extracción y transporte se puede retrasar si el hacerlo pone en peligro la misión y más soldados. Las guías de tratamiento que han sido diseñadas en ambientes civiles no se traducen adecuadamente a este tipo de escenario.

Aunque fuera “sentido común” desarrollar guías más específicas, el cuidado médico bajo estas circunstancias había estado basado en los mismos principios civiles:

Proveer cuidado médico sin ninguna consideración a la situación que se desenvuelve alrededor. El mundo no se detiene porque alguien resultó herido. Las operaciones de combate continuan alrededor del herido.


No usar torniquetes para controlar hemorragias. A pesar de que los tenían en sus equipos, los cursos iniciales enfatizaban en no usarlos, creando conflicto y retrasando su implementación.


No usaban vendajes hemostáticos.


Todas las víctimas de trauma significativo debían tener 2 accesos IV. En esa época se enfatizaba hacer esto en la escena aunque cada uno de los accesos vasculares tomara tiempo en lograrse.


Tratamiento de shock hipovolémico con grandes volúmenes de cristaloides. En esa época no pensábamos que subir rápidamente la presión puede provocar la ruptura del coágulo y que grandes volúmenes diluyen los factores de coagulación.


Ningún método de acceso IO. El acceso intravenoso no siempre es una opción.


Manejo de la vía aérea en trauma facial mediante intubación endotraqueal. Hay pacientes que son inintubables.


Precauciones espinales aplicadas universalmente. Prevenir las complicaciones de lo que no ha ocurrido es tan lógico como permitir que el fuego cruzado nos mate mientras le colocamos una tabla larga.


Ninguna consideración a prevenir la hipotermia. Lo que no se mide no se puede mejorar. La hipotermia ocurre. Haga la prueba: acuéstese con ropas mojadas sobre una superficie fría y beba 1 litro de agua a temperatura ambiente (que de por sí ya están más fríos que su cuerpo). Dejo a su discreción si deja el aire acondicionado prendido o apagado. Si no siente frío, visite a su endocrinólogo favorito.


En muchos lugares esto todavía puede sonar familiar…aún hoy día.

Evolución urbana –> evolución táctica

Los cambios en la medicina urbana no provienen exclusivamente de la medicina táctica. Es decir, no hemos progresado exclusivamente por lo que el mundo militar nos ha enseñado. También ha ocurrido al revés. El mundo militar ha adoptado conceptos donde el mundo civil ha sido pionero.

Lo que el mundo de trauma en combate nos está enseñando es que tenemos que desarrollar la capacidad de adaptarnos a las circunstancias del entorno y del paciente para proveer la mejor medicina posible. Nos enseña que no siempre el mismo abordaje es la solución a los problemas de un paciente determinado. Aunque suena lógico, la realidad es que el sentido común es el menos común de los sentidos.

El término táctico no significa combate

La definición de táctica es el método empleado para lograr un objetivo.

Cuando decimos táctico rápido pensamos en el color negro (o verde olivo), y en combate. Sin embargo, el término medicina táctica realmente debe evocar lo que está verdaderamente ocurriendo. Las necesidad obliga a adaptarse. Esa adaptación significa escoger los pasos necesarios para lograr los objetivos. La medicina táctica significa que nos estamos adaptando a las circunstancias para lograr los objetivos.

Lo que todo proveedor urbano debe aprender

La siguiente lista detalla algunos de los principios de la medicina de combate que muy bien podrían aplicar a cualquier paciente en un escenario urbano. No estoy diciendo que aplica a TODOS los pacientes en un entorno urbano. Hay un sinnúmero de circunstancias que pueden imitar el entorno de combate lo que nos obliga a usar tácticas similares.

ESCENARIOS – Ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo. Siempre es necesario adaptarse. Si el proveedor no se puede adaptar, posiblemente todos sufrirán las consecuencias.


Torniquetes – Existen muchas razones en el entorno urbano por las cuales podemos querer detener un sangrado AHORA MISMO. La primera razón es obvia: el sangrado amenaza la vida. ¿Cuánta sangre tenemos que dejar salir antes de decidir que llegó el momento de cerrar la llave? Igualmente existen otras circunstancias tales como la necesidad de realizar otras intervenciones. A diferencia del torniquete, la presión directa requiere presión continua. Es decir, el proveedor tiene que quedarse con el paciente haciéndole presión directa. El torniquete, en cambio, se coloca y libera al proveedor para hacer otras intervenciones tales como manejar la vía aérea, respiración y circulación. En adición, permite al proveedor atender otras víctimas dentro de un incidente con múltiples víctimas que requieran atención inmediata.


Antibióticos – Los transportes urbanos suelen ser lo suficientemente rápidos como para requerir antibióticos, pero las operaciones dentro de un desastre, o un incidente en un lugar remoto, pueden extenderse al punto donde las complicaciones asociadas a las infecciones sean la causa del compromiso del paciente.


Resucitación con fluídos – La administración de fluídos busca lograr el mínimo de perfusión adecuada. La primera transfusión debe ocurrir luego de 1 litro de solución isotónica en pacientes con shock hemorrágico mientras se logra el control definitivo del sangrado.


Manejo de vía aérea efectivo – El manejo de la vía aérea es una de las destrezas fundamentales del proveedor de resucitación, esté donde esté. Los pacientes con trauma maxilofacial severo con obstrucción de la vía aérea pueden necesitar una vía aérea quirúrgica. ¿Existe alguna otra opción cuando el paciente no puede proteger su propia vía aérea (incluyendo reposición) y no existe método que funcione


Combinar buenas tácticas con buena medicina.


Otros puntos importantes que la medicina ya conoce pero que se enfatizan dentro de las operaciones de combate son:

Diagnóstico y manejo inmediato del pneumotórax a tensión – TODOS los pacientes con pneumotórax a tensión deben ser descomprimidos inmediatamente. Esto aplica a todos los escenarios.


Analgesia apropiada – El dolor y sufrimiento no es necesario para nada. Si el paciente es capaz de sentir dolor, el tratamiento del dolor debe comenzar de inmedidato.


Medicina Operacional

Existen muchas circunstancias donde tenemos que adaptar nuestras tácticasa diferentes circunstancias. En cada uno de los siguientes ejemplos las circunstancias imponen restricciones que, de ignorarlas, pondrían al mejor proveedor médico en aprietos si no puede adaptarse.

Medicina de combate – todo este artículo está dedicado a esto. En el ambiente urbano, los incidentes con tiradores activos y los incidentes con múltiples víctimas son aplicables.

Medicina de desastres – tiempos prolongados hasta el cuidado definitivo

Medicina en lugares remotos – operaciones de búsqueda y rescate

Conclusión

El Tactical Emergency Casualty Care, el Tactical Combat Casualty Care y el Prehospital Trauma Life Support son mutuamente complementarios. Todo profesional de la salud que provea cuidados a pacientes de trauma debe tener en su bagaje de conocimientos y experiencias las destrezas necesarias para adaptarse a las necesidades del entorno y de su paciente.